18 Jul
calçotada

Los calçots, un tipo de cebolla que se come con las manos y babero

No existe una tradición que pueda ser más catalana que una “calçotada”, donde las amistades, colegas de trabajo y familiares se reúnen frente a una brasa con la finalidad de poder comer calçots, lo cual es una cebolla tierna, que fácilmente puede ser un híbrido entre un puerro y una cebolla, ya que posee un fuerte sabor a cebolla y la forma inconfundible del puerro, pero además cuenta con un origen autóctono ya que nace en las tierras del Alt Camp en Tarragona, al igual que en la capital, Valls.

Los famosos calçots forman parte de la cultura española

El calçot de Valls, es el lugar donde se lleva a cabo la celebración de inicio de cada temporada y a medida que pasan los años se vuelve mucho más popular, resulta ser el más típico, aparte de ser el que se encuentra produciendo con el propósito de proveer de tallos a la comunidad, aparte de que podemos decir que este ingrediente ya se encuentra dentro de la cultura española.

El nombre “calçot” proviene del modo de cultivarlos, ya que tienen que ser cubiertas con tierra una vez que se encuentran en plena formación y a través de un proceso conocido como “calçar”.

Después de arrancados se deben limpiar con el fin de ser cocinados, este es un procedimiento muy sencillo, ya que se colocan los calçots sobre una parrilla que tenga el fuego vivo y se cocina su lado blanco, el cual acaba totalmente tostado. Después se le dan la vuelta para terminar de tostar ambos lados, mientras los tallos se envuelven con papel de periódico y en grupos de 10 o 20, dependiendo del grosor que tengan.

Estos hatillos son colocados dentro de cajas de madera o bolsas plásticas, en las cuales se mantienen por cierto tiempo, de tal manera que se atemperen y finalmente se puedan terminar de cocinar. Si se desea cumplir fielmente con esta tradición española, después de un rato se deben servir en una teja sobre la mesa.

Lo habitual y sobre todo más entretenido, suele ser hacer que este momento se vuelva una celebración, que esté amenizada por el vino o cava, además de sacarle el máximo provecho a la brasa y dorar un poco de carne al mismo tiempo que los calçots se están ablandando y tomando su característico sabor.

¿Cómo comer un calçot?

La manera de comerse un calçot, resulta ser una de las partes esenciales de la magia que tiene esta celebración. No suele ser sencillo para el profano, tal vez aterrado por la técnica y por el temor a hacer el ridículo.

Para comenzar, el babero resulta indispensable para mantener la pechera protegida; después se debe coger delicadamente mediante el tallo verde al calçot utilizando la mano izquierda y realizando un movimiento con la mano derecha, se debe quitar el exterior quemado, de la misma manera que se extrae la principal capa de piel que tiene un puerro. Después se baña con la salsa tradicional, se coloca por encima de la cabeza e intentando atinar, habrá que meterlo a la boca.

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